La publicación del primer
libro de Rory Jansen (Bradley Cooper) es uno de esos acontecimientos
arrolladores que sólo se dan una vez cada generación, que aviva la imaginación
del público y la industria literaria por igual. Los lectores se lo recomiendan
con entusiasmo a sus amigos, los críticos lo ensalzan; está por todas partes:
los clubes de lectura, los aviones, los campus de las universidades...
Con una narrativa fresca y una sabiduría de la vida en cierto modo
atemporal, Rory se convierte de la noche a la mañana en una estrella de las
letras. El joven escritor, carismático, inteligente y con talento, parece
tenerlo todo: una maravillosa vida, una mujer afectuosa (Zoë Saldana), el mundo
a sus pies... y todo gracias a sus palabras.
Pero, ¿de quién son esas palabras? ¿Y de quién es esa historia, en
definitiva?
En la cumbre de su éxito, un misterioso anciano (Jeremy Irons) localiza a
Rory y se enfrenta a él afirmando ser el verdadero autor de la novela. El
anciano relata los hermosos aunque trágicos recuerdos de su juventud en París,
después de la Segunda Guerra Mundial, que dieron origen al libro. Al comprobar
que otro hombre ha pagado caro el tesoro que contiene esas historias, Rory
deberá hacer frente a cuestiones como la creatividad, la ambición y las
elecciones morales que ha hecho guiado por esos intereses.
Escrita a modo de historia dentro de una historia, la vida del propio
Rory es una ficción. Detrás de ella se encuentra un auténtico león literario,
Clay Hammond (Dennis Quaid), que, persuadido por una hermosa y astuta estudiante
(Olivia Wilde) para que hable del verdadero significado de su novela, no puede
sino insinuar las conexiones entre la historia y su secreto del pasado.
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